La preocupación por los huérfanos e hijos del Cuerpo aparece de forma temprana y estrechamente ligada al nacimiento de la Guardia Civil. Apenas habían transcurrido nueve años desde su creación, cuando el Duque de Ahumada perfilara la creación de un centro que diera acogida a los huérfanos e hijos del Cuerpo. En 1853, se crea la Compañía de Guardias Jóvenes, precedente directo de los colegios de la Guardia Civil.

En 1879, con la donación de la finca “Juncarejo” en Valdemoro y mediante el pago mensual de una cuota por parte de los miembros del Cuerpo se sufragan los gastos de la construcción del Colegio Marqués de Vallejo y se constituye el Asilo de la Guardia Civil y su órgano gestor, la Asociación General de Individuos de la Guardia Civil, predecesora de la actual Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil.

El asilo de los niños se adscribió, como una sección, al Colegio de Guardias Jóvenes, y con el tiempo, en el año 1914, este asilo se separó del Colegio de Guardias Jóvenes, dando lugar al Colegio de Huérfanos Infanta María Teresa y al internado masculino con sede Madrid. Ya en tiempos más modernos los colegios femeninos y el masculino se unieron dando lugar a dos nuevos centros, por una parte, un Centro de Enseñanza mixto, Colegio “Marqués Vallejo” de Valdemoro, y por otra parte la Residencia Escolar Infanta María Teresa un Internado mixto con sede en Madrid

LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA “CAMILO ALONSO VEGA”

La primera residencia universitaria de la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil inicia su andadura en el curso escolar 1959/1960, con la denominación “Residencia Universitaria Camilo Alonso Vega”, con capacidad para 56 plazas, estaba destinada para hijos del Cuerpo, en tanto que a los universitarios huérfanos ya se les daba alojamiento en otro edificio, con capacidad para 45 residentes.

Las huérfanas que cursaban estudios superiores se alojaban en residencias femeninas en Madrid o en pisos propiedad de la Asociación atendidos por viudas del Cuerpo; ante su creciente número, en el año 1976 la Asociación consideró conveniente contar con un alojamiento propio con unas modernas instalaciones, para ello construyo en la calle Serrano número 236 la que sería la “Residencia Universitaria Nuestra Señora del Pilar” con capacidad para 52 plazas, sería atendida por Hermanas de la Congregación de la Hijas de Jesús e iniciaba su andadura en 1980.

En el año 1986, 30 universitarias, hijas de guardias civiles, se trasladan a las instalaciones de la Asociación ocupando una planta del Pabellón B, aunque siguen dependiendo de la Residencia Femenina Virgen del Pilar, reservando esas instalaciones para las huérfanas.

LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA “DUQUE DE AHUMADA”

En 1991 se unifican las Residencia Femenina y la Masculina y se cambia el nombre por el de “Residencia Universitaria Duque de Ahumada”. Esta residencia incluía las residencias masculina y femenina, ubicadas en el complejo de la Asociación en la Calle Príncipe de Vergara número 248, pasando así a tener carácter mixto.

En los siguientes años se van haciendo ampliaciones de la residencia, hasta que  el día 5 de junio del año 2003, por el entonces Director General de la Guardia Civil D. Santiago López Valdivielso, se  inauguran las nuevas instalaciones de la residencia universitaria, como consecuencia de una amplia remodelación de los dos edificios que actualmente ocupa residencia, uno de tres plantas con habitaciones individuales y otro de cuatro con habitaciones dobles, todas ellas dotadas de baño incorporado.

Con el inicio del curso 2015-2016 se cierra la Residencia Femenina de Nuestra Señora del Pilar y en consecuencia todos los residentes, son alojados en las instalaciones de la Residencia Mixta Duque de Ahumada.

Actualmente la Residencia Universitaria “Duque de Ahumada”, de carácter mixto, se encuentra ubicada dentro de las instalaciones de la Asociación, en la calle Príncipe de Vergara número 248, y está distribuida en dos pabellones: el B de habitaciones individuales y el C de habitaciones dobles.

Durante el curso 2020-2021, por el efecto de la crisis derivada del Covid-19, el pabellón C se ha destinado a habitaciones individuales.

La ocupación media durante los últimos cursos ha sido muy alta, y ha dado servicio a residentes huérfanos, hijos y nietos de socios, así como de otros miembros de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado con convenios de colaboración o vinculados con la Guardia civil.